Hubo un tiempo en que las ciudades estaban llenas de publicidad exterior. Aquellas vallas de considerables dimensiones formaban parte del paisaje urbano como las farolas o los bancos. Ahora todo ha quedado básicamente reducido a los mupis y las marquesinas.
Pues bien, paseando el otro día por una calle de Donostia nos percatamos de la existencia de algo que probablemente escapa a la atención de los viandantes; unas vallas integradas en un muro de piedra y que datan de hace muchos años. Casi un hallazgo arqueológico-publicitario.
Curioso, no?