Hace unos años una antigua fábrica de tabaco se iba a transformar en un centro multicultural de primer orden. Para el día anterior al inicio de las obras de remodelación se había organizado una fiesta a la que acudiría lo más granado de la ciudad.
Al más puro estilo neoyorkino se les quiso agasajar, en vez de con el tradicional cocktail, con una especie de cajita con un original lunch individual, un simpático kit que combinaba bocados fríos y calientes. Para ello nos pidieron crear un adhesivo que pudiese pegarse en la tapa de la caja y que tuviese una creatividad ligada al acto. En la foto puedes ver la idea, que les encantó, parodiando el característico almuerzo de los obreros y albañiles.

En el último momento el alcalde decidió paralizar el inicio de las obras y en consecuencia, la fiesta. Por ello ponemos este post, por si alguien puede y quiere reutilizar la idea para un evento de similares características. Generosos que somos.