otro día estuve en la montaña y no paré de echar mano del iPhone;
- Consulté un track descargado a la App MotionX, una especie de GPS para outdoor.
- Tomé unas notas en la grabadora, entre ellas la idea para este post.
- Saqué unas fotos con la cámara que por defecto tiene el iPhone y otras con la App Hipstamatic, que hace unas fantásticas imágenes con look de Polaroid sesentera.
- Grabé unos minutos de vídeo.
- Escuché música relajante mientras me comía el bocata en la cima.
- Envié una de las Polaroids a mi mujer por WhastApp.
- Hablé con un amigo por el móvil, porque por si lo hemos olvidado, con estos aparatitos también puedes hablar con la gente.
- Consulté la agenda para ver una fecha que me proponía mi amigo para irnos al monte.
Lo que NO hice fue abrir el correo electrónico, ya que todo tiene un límite y a un lugar como la montaña se va básicamente a desconectar, aunque visto lo visto…
Esta cantidad de usos que saqué al iPhone en mi excursión me recordó a esas navajas suizas multiusos de llamativo color rojo. La hoja para cortar era como la función de teléfono de un iPhone, es decir, se supone que es la que da origen a la herramienta, pero luego acabas usando más el sacacorchos, el abrebotellas, las tijeritas, la lima, la sierra e incluso el mondadientes de plástico.
Creo que Apple debería tunear el iPhone y hacer una versión en rojo Victorinox, pues es lo más parecido a una navaja multiusos, pero en versión digital. Vamos, que ni se me ocurre salir al campo sin él.