La antigua masificación e intrusión de los mailing postales se ha desplazado a los e-mailings, lo que ha propiciado que en la actualidad resulte rentable volver al sobre y al folleto impreso, ya que no tienes que pelearte con un montón de envíos. Piensa por unos momentos cuanta publicidad personalizada recibes actualmente en tu lugar de trabajo. Probablemente ni la cuarta parte de la de hace 15 años. Además el mailing postal te permite jugar con lo físico, los formatos, las texturas y como en muchos de los trabajamos que realizamos para nuestros clientes, los gadgets.
Aquí tienes un ejemplo de un mailing postal para comunicar a los clientes principales de una marca de herramientas de corte la renovación y actualización de su web. La diferenciación comienza en el propio sobre; cuadrado y con un mensaje impreso a color. Este elemento es la primera llamada de atención y por tanto debemos de aprovechar su superficie, no solo para poner las señas del destinatario, sino para atraer. En estos casos cierta dosis de intriga funciona muy bien.
La portada del folleto es continuista con la línea de comunicación creada en su momento para esta empresa; la herramienta como prolongación de la mano. En este caso, la nueva herramienta es la nueva web. De ella hablamos, o más bien de sus ventajas, en el interior del folleto. Y para completar el envío, un pequeño gadget relacionado con la comunicación; un práctico set de limpieza para limpiar el teclado del ordenador y la pantalla del mismo, así como la de tablets y smartphones. Algo muy de agradecer en unos tiempos donde ya nadie te regala nada.

Sencillamente fantástico. Las visitas a nuestra nueva web aumentaron considerablemente. Mientras que el gadget del «limpia» despertó la curiosidad de muchos de los que recibieron el mailing. Todo un acierto!