Tal vez te extrañe el titular de este post, pero en mi opinión ser creativo no es pensar en cosas nuevas, si no combinar las ya existentes de una forma original, eficaz y sorprendente. Ya habrás oído más de una vez la frase de que no hay nada nuevo bajo el sol, pero sin embargo, sí hay formas arrebatadoramente diferentes de combinar lo ya existente.
Siete son las notas musicales y siempre son las mismas, y sin embargo la combinación de éstas dan lugar a millones de melodías de todo tipo.
Por tanto es muy importante para un creativo disponer de un gigantesco almacén mental donde ir guardando todo lo que le llama la atención y encuentra a su paso.
Nuestro cerebro ha de funcionar con un descomunal archivador compuesto por miles de cajoncitos y en cada uno de ellos vamos colocando todo lo que nuestros sentidos nos van descubriendo a lo largo de nuestra vida. Hemos de ser esponjas ávidas de absorber todo lo que nos cautiva, extraña o sorprende, porque dentro de un tiempo, cercano o más lejano, frente a una campaña publicitaria, tendremos que abrir ciertos cajoncitos mentales y rescatar cosas, algunas de ellas de naturaleza muy distinta, para recombinarlas y de esta manera configurar la nueva idea, el nuevo mensaje, el nuevo impacto. Por eso es muy importante saber también dónde tenemos todo archivado y aquí la memoria juega un papel importante.