Aprovechando la ubicación del establecimiento anunciante en una concurrida calle peatonal de la ciudad se diseñó una acción de Street marketing combinando elementos de comunicación tanto on como offline. Los paseantes debían de hacerse una foto junto a un roll up y subirla a un site, además de viralizarla en las redes sociales. De esta manera podían ganar varios
premios relacionados con el producto.